La reflexoterapia es una ciencia cuyo principio es que hay áreas reflejas en diferentes zonas del cuerpo que se corresponden con todas las glándulas y órganos. La reflexología es un método único que utiliza el pulgar y los otros dedos sobre éstas áreas reflejas, las más conocidas son las de manos y pies sin embargo hoy en día se ha redescubierto que cada parte de nuestro cuerpo posee una relación con otro punto del organismo. Hoy puedo decir de acuerdo al conocimiento adquirido, que la reflexoterapia trabaja bajo dos principios:
Zonas Reflejas Somatotópicas
El concepto de somatotopía procede del campo de la neurología y hace referencia a aquellas zonas sensitivas y motoras de la corteza cerebral que puedan ser proyectadas “Homúnculo de Penfield” en los diferentes órganos y estructuras anatómicas del organismo.También podemos utilizar la palabra somatotopía para definir el cuerpo humano como una microproyección del todo no sólo en sus aspectos anatómicos, sino también funcionales; existiendo así una correlación puntual entre la superficie y el interior del organismo que permite una acción recíproca, normalizando los puntos reactivos o sensibles que se manifiestan.
Tensegridad
Es la capacidad arquitectónica que posee nuestro cuerpo desde el nivel micro al macroscópico, es decir desde el citoesqueleto de la célula llegando hasta el nivel tisular (tejido). Esto ocurre a través de una cascada de acontecimientos: cuando se realiza reflexoterapia se ejerce presión sobre el tejido transmitiendo fuerzas y energía que llegan a través del colágeno presente en la piel, éste a su vez está interactuando con la membrana plasmática de la célula y ésta produce cambios en el citoesqueleto lo que a su vez refleja transformaciones en las funciones celulares; por lo tanto la reflexoterapia influye reestableciendo la fisiología orgánica (Leiva, A. 2007).